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24 de noviembre de 2016

La Ruta de la Sal celebrará su 30 edición, con una previsión de 180 embarcaciones de vela

Del 13 al 16 de abril de 2017 se celebrará la 30ª edición de La Ruta de la Sal, la competición de altura amateur más importante del Mediterráneo, hasta el puerto de Sant Antoni de Portmany, en Ibiza.

Participación de la Ruta de la Sal 2017

Más de 37500 regatistas y 5687 embarcaciones de crucero han participado en esta reconocida regata, desde su nacimiento para fomentar la navegación de altura en el Mediterráneo.

Para la próxima edición se espera una participación de 180 embarcaciones de crucero, coincidiendo con las festividades de Semana Santa, del 13 al 16 de abril.

Recorrido de la Ruta de la Sal 2017

La travesía hasta Sant Antoni de Portmany (Ibiza) partirá a elección de cada equipo, habiendo tres orígenes disponibles, desde los puertos de Port Ginesta (Barcelona), Denia (Alicante) y Andratx (Mallorca).

La versión Norte es la travesía más larga, des de la base de Port Ginesta, con más de 140 millas de navegación.

Le sigue la versión Este, partiendo de Denia con una distancia mínima aproximada de 120 millas náuticas, y llegando a Ibiza dejando las islas de Formentera, Tagomago e Ibiza por babor.

Y la versión Oeste, la gran novedad de 2017, permitirá participar desde baleares, zarpando desde Andratx (Mallorca) pasando por Punta Roja, C.Berberia, I.es Vedrà, I.Bledas, I.Conejera por estribor hasta Sant Antoni de Portmany, con una distancia mínima aproximada de 103 millas náuticas.

Los orígenes de la ruta

La Ruta de la Sal se remonta a 1846, cuando tropas carlistas bloquearon Barcelona, produciendo una escasez de sal que hacía peligrar a los habitantes, de manera que un conocido señor de negocios decidió plantear un desafío a los navegantes: pagar los servicios de transportar la Sal desde las Salinas Pitiusas (Ibiza) hasta El Garraf (Barcelona), en función del orden de llegada. De manera que los primeros cobrarían en oro, y los últimos ni siquiera podrían pagar los salarios de los marineros.

Y es que, si bien hoy día a la sal se le conoce principalmente como condimento, para potenciar los sabores en la comida, durante siglos ha sido considerado como un “oro blanco” fundamental, para la conservación de los alimentos hasta la llegada de la tecnología y los sistemas de congelación, la historia de la sal ha sido capaz de marcar grandes crisis en el mundo y condicionar la riqueza y negociaciones entre países.